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NÉVOA – Quan em mires així

Videoclip. 2016

Edited by Ona Planas

L’ALTERNATIVA 2015.

Festival Cinema Independent de Barcelona.

Realización: Ona Planas, Daniel Camino, Ángel Uzkiano

LA RUSA

Fibroso, nervioso, simpático, alegre, adicto, incansable, incombustible, embaucador, encantador, presumido, hortera, odiaba el olor a colonia y a desodorante, se depilaba las axilas y el pubis, le gustaba el olor de su propio sudor, siempre las mismas botas, siempre con un chupito de menos para hacerse con un chupito de más, estratega, listo –muy listo–, ágil como una rata, fumador de calada profunda, follador romántico –«sé lo que ellas necesitan y lo que ellos quieren»–, sin apego, preso de su propia sonrisa forzada, embustero perdonable, de boca entreabierta para no dejar de respirar vida, constructor incansable de su propia leyenda, escritor sin texto, captador de imágenes con un simple parpadeo, espectador de detalles, serpiente de bar del lavabo a la barra con giro en la mesa de billar, amigo de camareros, porteros y gorilas, enemigo de la vieja lotera, muy amigo de sus enemigos, amante supersticioso del 4 y el 16, nacido un martes 13 en la entrada de un salón recreativo ruso.

Un taxi sin pasaje y con las luces apagadas se detuvo frente a mí en Las Ramblas de Barcelona a la altura de la Plaza Real. Eran las 4 de la madrugada.

EL RUSO: «¿Adónde quieres ir?»

 

LA RUSA. El Observatorio

WEST END (A 40)

ona planas

XAVIER LE ROY en la FUNDACIÓ TÀPIES. 3

XAVIER LE ROY en la FUNDACIÓ TÀPIES.2

XAVIER LE ROY en la FUNDACIÓ TÀPIES.1

Spot L’ALTERNATIVA, 2014. Festival Cine Independiente.

De: Ona Planas / Arturo Baston / Angel Uzkiano

JEAN

HUMO-CALADA

CHELSEA GIRL

NICO

LA DELGADA LÍNEA DEL HORIZONTE

Se levantó del sofá. Maggie —su mujer—, y sus dos hijos le acompañaron con la mirada y permaneció rígido frente al televisor durante un par de minutos. Si el volumen del aparato no hubiese estado tan alto su familia le habría oído susurrar:

-¿Loco?

Maggie se inquietó al ver que Thomas no se movía de ahí y que no cesaba de balbucear algo que ella era incapaz de entender.

-¿Qué haces, Thomas?

Al oír su nombre, Thomas reaccionó y como movido por impulsos caminó hacia el porche, atravesó el jardín y avanzó hasta el garaje donde estaba aparcado el Torino Cupe —si en ese momento se hubiese girado habría visto a Maggie y a los niños observarle desde la puerta de casa—. Thomas entró en el coche, lo arrancó y salió de la finca en dirección a la carretera comarcal.

Maggie y los niños cruzaron el jardín. Parecían hipnotizados.

Del interior de la casa llegaron las voces de la película de la noche. La voz aguda de la protagonista gritó:

-He perdido a Jack.

Una voz masculina contestó:

-Acaba de salir por la puerta.

Fundido a negro en el jardín.

Los faros del Torino alumbraron los recodos del trayecto. Carretera de la costa N-86. La brisa húmeda del exterior arrastró hasta allí el sonido del romper de las olas en el acantilado. Thomas no cesó de mirar la línea discontinua de la carretera. Condujo  tranquilo. A la derecha una señal de curva peligrosa. A la izquierda un ramo de flores secas atadas al poste con una cinta rosa descolorida. Los faros del coche iluminaron el pequeño decorado durante un instante. Thomas cogió la curva y se desvió por el caminito de tierra que conducía hasta la playa.

Maggie, todavía de pie en medio del jardín, ordenó a sus hijos que entraran en casa.

Del televisor llegaron las voces de otra secuencia de la película.

-Dile a Jack que le necesito.

En Playa San Juan el coche de Thomas estaba parado en la arena y con la puerta del conductor abierta. Los faros delanteros encendidos formaban una ráfaga de luz que iluminaba el camino hasta el agua. Thomas se alejó del coche siguiendo esa luz. Descalzo. Los zapatos, unos metros más atrás, tirados sobre la arena. Thomas caminó y levantó al andar una etérea nube de polvo. De manera inconsciente, y era la primera y la última vez que lo hacía, arrastró un poco un pié.

Otro fundido a negro.

Thomas llegó. Su paso se hundió en el agua. Las olas fuertes hicieron tambalear su equilibrio, todavía más. Con la mirada al frente se lanzó de cabeza y se alejó nadando hacia el infinito. Destino el horizonte.

Maggie seguía de pie en el jardín. Quieta.

Del interior de la casa volvió el sonido ensordecedor del televisor. Sirenas de coches de policía se acercaron a la escena del crimen. La voz de la protagonista gritó desconsolada:

-Jack. Jack.

Una voz masculina, supuestamente un policía, preguntó:

-Señora ¿sabe usted si su marido tenía algún enemigo?

 

LA DELGADA LÍNEA DEL HORIZONTE. El Observatorio

 

 

SER O NO SER FAMOSO. Soy Cámara. CCCB

Escrito y dirigido por Ona Planas y Arturo Baston. 2015.

30″

BANG BANG

Así disparo.

Montaje: Ona Planas

 

TRES14

Los programas científicos para TV2.

Realización: Ona Planas

http://www.rtve.es/television/tres14/

 

 

LAVINIA. NEXT TV

La publi para LAVINIA.

Realización: Arturo Baston y Ona Planas

 

FERIDA ARREL. Maria Mercé Marçal

Pieza para el largometraje colectivo MMM homenaje a Maria Mercé Marçal.

Guión y Realización Ona Planas

EL VIAJE VERTICAL. Trailer

Trailer del largometraje basado en la novela homónima de Enrique Vila-Matas.

Mallerich Films

Nominación Premis Gaudí 2010 Mejor Película para televisión

Selección Oficial Festival de Cine de Las Palmas, 2009

Selección Oficial Festival Islantilla

Guión y dirección: Ona Planas

5912. EXISTEN

5912, es la pieza que arranca el largometraje colectivo EXISTEN

Guión: Ona Planas y Javier Pérez Andújar

Realización: Ona Planas

 

7 DÍAS SIN VOZ

Largometraje completo. 78″

Docs Barcelona. Sección Oficial Finisterrae

Guión y Dirección: Ona Planas y Kike Barberà

‘7 DÍAS SIN VOZ’ en DOCS BARCELONA. NOTODO

NOTODO

‘7 DÍAS SIN VOZ’ EN SUPLEMENTO TENDENCIAS, EL MUNDO

EL MUNDO ONA PLANAS

SALZILLO

La publi para Salzillo.

Realización: Ona Planas

COVAP

La publi para COVAP.

Realización: Ona Planas

PlayStation

La publi para PlayStation.

Realización: Ona Planas

EUSKOTREN

La publi para Euskotren.

Realización: Ona Planas

NIVEA VISAGE

La publi para Nivea Visage.

Realización: Ona Planas

NIVEA BODY

La publi para Nivea Body.

Realización: Ona Planas

 

SAIMAZA

La publi para Saimaza

LU ON THE BEACH. Un souvenir

Cortometraje souvenir de un verano sin playa. 14 min.

Guión y dirección: Ona Planas

RAQUEL

Cortometraje 5″

Festival de Siena (1997, Italia) Selección mejores cortometrajes españoles de la década de los noventa.

Guión y Dirección: Ona Planas

NARCIS COMADIRA. ESCULPINT EL TEMPS

Cortometraje 10″

Premio Mejor Cortometraje 9º Festival de Cine de Girona

Guión y Realización: Ona Planas

CINE URGENTE. 7 DÍAS SIN VOZ. Culturas, La Vanguardia

RODAJE EL VIAJE VERTICAL. EL MUNDO. ENTREVISTA A ENRIQUE VILA-MATAS

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/03/07/cultura/1236449799.html

RODAJE EL VIAJE VERTICAL. EL PAÍS

http://elpais.com/diario/2008/07/15/catalunya/1216084064_850215.html

 

RODAJE EL VIAJE VERTICAL. EUROPA SUR

http://www.europasur.es/article/ocio/162440/ona/planas/rueda/viaje/vertical/las/playas/tarifa.html

7 DÍAS SIN VOZ. FESTIVAL CINE LAS PALMAS. EL CORREO

Entrevista a Enrique Vila-Matas.

http://www.elcorreo.com/alava/20090309/cultura/podido-torero-futbolista-cineasta-20090309.html

PUNTADES SENSE FIL. FABRA & COATS. BONART

http://www.bonart.cat/actual/fabra-i-coats-fa-museu-a-lespai-josep-bota/

RODAJE EL VIAJE VERTICAL. VILAWEB

http://www.vilaweb.cat/ep/ultima-hora/2906309/20080623/rodatge-film-viaje-vertical-dona-planas-arrenca-localitzacions-cadis-sevilla.html

 

RODAJE EL VIAJE VERTICAL. LA VANGUARDIA

http://www.lavanguardia.com/cultura/20080911/53537461044/filmacion-de-el-viaje-vertical-la-novela-que-hugo-chavez-se-leyo-en-una-noche.html

RODAJE EL VIAJE VERTICAL. EL DIARIO DE CÁDIZ

http://www.diariodecadiz.es/article/ocio/162179/la/playa/bolonia/acoge/inicio/rodaje/viaje/vertical.html

RODAJE EL VIAJE VERTICAL. ABC

http://sevilla.abc.es/hemeroteca/historico-03-07-2008/sevilla/Cultura/el-rodaje-de-el-viaje-vertical-pasa-por-el-centro-de-sevilla_1641978178798.html

RODAJE EL VIAJE VERTICAL. CANAL SUR

http://blogs.canalsur.es/saladeprensa/2010/12/09/el-ciclo-de-cine-andaluz-ofrece-este-viernes-la-pelicula-audiodescrita-el-viaje-vertical/

MICRO TEATRO EN EL PROSTÍBULO. SOMOS MALASAÑA

http://www.somosmalasana.com/micro-teatro-en-el-prostibulo/

LÁGRIMAS EN EL CORAZÓN. XAVIER ANTICH

http://www.filosofia.mx/index.php/perse/archivos/lagrimas_en_el_corazon

AIN´T NO MOUNTAIN HIGH ENOUGH

80 DÍAS

BECAUSE THE NIGHT…

PASOS DE BAILE

CARTA DE NAVEGACIÓN

EXIT

COME ON!

SIMPATIA POR EL DIABLO

GROUND CONTROL TO MAJOR TOM

PRELUDIO

LA TRAGEDIA DEL VERBO SER

ERA: cuánto dolor en un tiempo verbal.

LAS BANDERAS SON TRAPOS

ÍTACA

«Frente a nosotros,
como una fila de velas encendidas,
-radiantes, cálidas y vivas-
están los días del futuro…», Kavafis.

¡Feliz viaje a Ítaca!

NINFAS

ÍCARO

FAUNA Y FLORA

CRÓNICAS DEL SUELO: Sahara

CRÓNICAS DEL SUELO: CONTRAPLANO

CRÓNICAS DEL SUELO: ¡Buenas noches, terrícolas!

CRÓNICAS DEL SUELO: Primavera

EUGENIA E.

CAROLINA

LAUTARO

FERNANDA

EUGENIA y JAVIER

ANTONIO

EUGENIA

RAQUEL

MARÍA

Un otoño por los suelos.

 

 

 

 

 

 

 

 

ESCUELA DE CALOR

Hojarasca.

 

 

 

 

 

Ne me quitte pas.

LA GOTA QUE DISPARÓ LA BALA

La enfermera abandonó la habitación 707 acompañada del doctor y de la hija del muerto, Carolina. La muerte del paciente se hizo oficial unas horas antes, en plena noche —su agonía fue el coletazo final de años de falta de oxigeno, insomnio y pastillas—. Su hija salió al pasillo, se abrochó tranquilamente el abrigo y dejó de llorar. Carolina y la enfermera se dieron la mano —la enfermera intentó besarla pero aquella se apartó y le extendió el brazo—. Gracias por todo. El doctor apoyó su mano sobre el hombro de Carolina y caminó a su lado hasta el ascensor. Ella fijó su mirada en los números que se iluminaban en la pared y contó los segundos que tardaba el ascensor en desplazarse de un piso a otro. Empezó la cuenta atrás: 15, 14, 13… El doctor la observaba.

Carolina ya había contado hacia atrás la noche que Jack se largó.  Jack W. K., el marine americano que se convirtió en su marido, se marchó de casa el día que ella cumplió los 50 —Jack había entrado en su vida siete años atrás con un petate y una pistola, y salió con una muda en la maleta y el transistor pegado a la oreja para no perderse el partido—. Pero gracias Jack por dejarle el revólver como recuerdo: ese objeto era muy americano y, a ella, todo lo americano le hacía perder la cabeza. Esa noche Carolina contó hacia atrás porque pensó que cuando llegara a «cero» Jack abriría de nuevo la puerta: pero dijo «cero» y no pasó nada. No se oyó nada salvo los ruidos provenientes del otro lado de la pared, de la única habitación con ventana, donde su padre dormía abrazado a la máquina de respiración asistida. Entonces Carolina se tapó las orejas con la sábana, porque si entre los ruidos que escuchaba no estaban los de los pasos de Jack, prefería el silencio.

En el hospital el doctor y Carolina esperaban el ascensor en el rellano del séptimo, pero este se detuvo en el noveno y permaneció ahí durante un rato. Una enfermera cruzó el pasillo con un informe médico bajo el brazo; el doctor se apartó unos metros y firmó los papeles que ella le mostró; doctor y enfermera se miraron y una chispa de lujuriosa complicidad brilló en los ojos de ambos. Carolina se percató del gesto y se llevó su mano izquierda hasta su pierna izquierda para aliviar con un leve masaje la circulación de sus varices. Fue inútil. El ascensor descendió del noveno al séptimo. Directo. Antes de que las puertas se abrieran unas ridículas campanillas electrónicas anunciaron lo que iba a pasar. Entonces el doctor puso su mano sobre el hombro de Carolina por segunda vez. Mientras lo hacía, Carolina intentó que los ojos del doctor brillaran con lujuriosa complicidad, pero eso nunca ocurrió. Gracias. El doctor giró sobre sí mismo y se alejó. Carolina giró sobre sí misma y entró en el ascensor. Las puertas se cerraron y los números se iluminaron. Carolina disfrutó del descenso; 6, 5, 4…, apretó con fuerza un botón de su abrigo y se empezó a reír, aunque nunca supo por qué lo hizo.

Después de tantos días en la 707 salir al ruido de la calle resultó agradable como el silencio. El aire era fresco. Qué frío era también ese invierno. Carolina  tembló en el interior de su abrigo y caminó calle abajo; un hombre con gabardina lo hacía en sentido contrario por su misma acera. Antes de que sus caminos se cruzaran, se miraron. Sus respectivos pasos se acercaron y cuando se encontraron el hombre le rozó el brazo. Fue accidental, y en el momento del roce Carolina percibió cómo el sonido del mundo enmudecía y cómo todo se movía a una velocidad mucho más lenta. Carolina buscó en los ojos de ese tipo un brillo de complicidad pero entonces él dejó de mirarla y se alejó. Hijo de perra. Carolina se desabrochó los botones del abrigo, T R A N Q U I L A M E N T E. De su bolsillo interior derecho sacó la pistola con la que Jack llegó a casa siete años atrás, apuntó con ella al de la gabardina y disparó. Todo el mundo corría hasta que la calle se despejó. El tipo cayó al suelo y Carolina giró sobre sí misma —nunca supo por qué giró—. Y el giro fue T A N y T A N lento que cuando la mujer completó la vuelta entera los coches de policía ya habían tomado posiciones.

Ahora hacía más frío. Carolina dejó caer el arma y se abrochó de nuevo el abrigo. El silencio de la calle siguió congelado un par de minutos más después de que los agentes controlaran la zona.

Carolina gritó: «¡Yo no disparé! Cero.»

La gota que disparó la bala. (El Observatorio)

 

Somos seres sensibles.

CUANDO AMAR YA NO ES UN VERBO

A: Tú.

M: No, tú.

A: Pero yo a ti más.

M: No tanto como yo a ti.

A: ¿Cuánto?

M: Mucho.

A: ¿Solo?

M: No, mucho más. Infinito.

A: Y yo a ti eternamente, en espacio y en tiempo.

M: Yo a ti, también.

A: Pues yo, sin ti…

M: Yo tampoco.

A: ¡Qué felicidad!

M: ¡Desde luego!

 

Cuando amar ya no es un verbo. (El Observatorio)

 

UNA IMAGEN DE MIL PALABRAS

UNA IMAGEN DE MIL PALABRAS

En la imagen una mujer de unos 40 años corre por la ancha avenida de una ciudad. Digo CORRE por el particular impulso que aparenta tener su cuerpo y la inclinación de su pelo; su media melena morena se eleva en bloque hacia un mismo lateral. Sus piernas y pies no están a la vista; el limite inferior de la imagen recorta su cuerpo a la altura de la cadera. Por detrás de la mujer el suelo de la avenida está mojado. Una serie de charcos reflejan como espejos las fachadas de edificios y zonas del cielo que no vemos.

Si centro la atención en la mujer morena que corre, automáticamente se convierte en el elemento principal de la imagen, pero si mi mirada no se detiene, desplazo más allá mis ojos y los detengo en otro detalle y luego en otro rincón, el protagonismo principal se desplaza hasta allí. Por detrás de la mujer, y a la altura de un semáforo, la avenida se encuentra con una calle mucho más estrecha formando un cruce. En una de las esquinas del cruce hay un bar. Un hombre viejo asoma su cabeza por la puerta atento a la fuga de la calle más pequeña. Unos metros más allá, en la misma acera, un cartel informativo anuncia con iconos universales las direcciones en las que se encuentran: una farmacia, un museo de arte y una escuela.

Cruzando la avenida y siguiendo con la mirada la calle estrecha hacia la derecha están los portales con los números 41 y 43. Junto a ellos se levanta un muro de ladrillos que se prolonga hasta la esquina, donde se ve interrumpido por la persiana bajada de un almacén: una persiana abollada por la parte superior y fuera de su guía. En la parte inferior, donde la persiana descansa en el suelo, los trozos de papel que ha acumulado el paso del tiempo han formado una especie de pasta pegada a la acera.

En la zona inferior de la imagen, y en primer término, asoma la mata de pelo rubio de un hombre de raza blanca. La mujer morena que corre por la acera se dirige hacia él. Y digo HACIA ÉL porque los ojos de la mujer clavan su mirada en la otra cara, y su cuerpo —el de la mujer—, avanza en esa misma dirección. La mujer presenta en su rostro un gesto indescifrable: parece estar a punto de cambiar de expresión, sin embargo, no es posible aventurar si lo hará para reír, para llorar, o para gritar.

Unos metros más allá del bar tres siluetas corren y se resguardan de la lluvia cubriendo sus cabezas con un bolso y dos chaquetas: dos de las siluetas corresponden a dos hombres y la tercera a una mujer. Aunque aparentemente tienen la misma edad, no parecen formar parte del mismo grupo porque sus miradas y sus cuerpos están orientados hacia distintas direcciones de la avenida.

Si regresamos al primer término vemos un coche oscuro goteado de lluvia cerca del cruce y enfrente del bar. El parabrisas delantero del vehículo está empapado y unas marcas de agua, todavía húmedas, han formado unos arcos de suciedad por la zona sobre la que el limpiaparabrisas pasa sobre el cristal. El coche está parado a pocos metros de un semáforo, presumiblemente en rojo. Y digo ROJO porque aunque la imagen está en blanco y negro la luz que aparece con más brillo es la superior.  Y digo PARADO porque el conductor del vehículo asoma la cabeza por fuera de la ventanilla y gesticula algo, con ambas manos, al viejo que asoma por la puerta del bar. Por detrás del coche oscuro, otro coche más y su correspondiente silueta —perteneciente a un sexo sin determinar—, que ocupa el asiento del conductor. Los reflejos de las ventanillas no permiten ver más allá de un perfil poco definido que mira hacia la ventana que está dos pisos por encima de la persiana bajada del almacén.

En el centro de la imagen, y coincidiendo con la fuga de la avenida principal, unos árboles se disponen en fila a lo largo de la acera derecha. Unas siluetas negras de hombres y mujeres corren distribuyéndose a lo largo de la calle abarrotada de carteles y establecimientos comerciales cerrados.

Dos pisos por encima de la persiana bajada del almacén una cortina, inclinada en la misma dirección que la melena morena de la mujer que está en la acera, asoma por una ventana abierta de par en par. Es la única ventana abierta en toda la imagen. Presumiblemente el viento balancea la tela de la cortina de acá para allá. Detrás de la ventana vemos una habitación de paredes floreadas y una mujer. La mujer, que también es morena y también presenta una expresión indescifrable en su rostro, se dirige hacia la ventana abierta. Y digo que se DIRIGE por la extraña inclinación de su cuerpo y porque su melena morena se eleva en bloque hacia un mismo lateral. No vemos sus pies —el limite de la ventana recorta su cuerpo a la altura de la cadera.

Por encima de la avenida y de los tejados y terrazas de los edificios el cielo es de un gris plomizo. Las nubes compactas lo unifican todo confiriéndole a toda la extensión un único tono.

A punto de esconderse por detrás del edificio más alto, dos aviones militares se recortan contra el cielo. Por debajo de ellos, y a distintas distancias del suelo, tres proyectiles negros suspendidos en el aire se distribuyen a lo largo de la avenida principal.

De nuevo en el suelo un perro esquelético bebe agua de un charco en plena calzada. Su lengua remueve el líquido  acumulado sobre el asfalto. Y digo REMUEVE porque la superficie uniforme del charco está distorsionada y una sucesión de ondas acuosas rompen el reflejo del cielo de la ciudad como un espejo roto.

UNA IMAGEN DE MIL PALABRAS. El Observatorio

CORTOMETRAJE DOCUMENTAL (texto)

La industria del cine está en crisis; es el momento del cine.

CORTOMETRAJE DOCUMENTAL (texto). El Observatorio

MÁS LUZ

ZAPPING (fragmento)

…..

EL PROXENETA:  «Esperaba oír algo así.»

LA AGENTE: «Tú siempre sabes qué esperar.»

EL PROXENETA: «Porque lo leo en tu mirada.»

LA AGENTE: «Entonces cerremos el trato de una vez.»

«Sabía que había tenido una hija pero no sabía qué había pasado con ella.»

……

«Escuche, le volveré a llamar. Si, lo haré. Muchas gracias, imbécil.»

……

HOMBRE 1: «…todo lo que necesito.»

HOMBRE 2: «¿Ibas a casarte?»

HOMBRE 1: «¿Tienes un Ferrari?»

……

«…un programa donde dos personas se pueden repartir millones.»

……

«Alex es piloto y participa en este curso destinado a gente que tiene pánico a subirse a un avión.»

……

«…una manera de hacer entre comillas, cemento, pero aquí no queremos un cemento duro.»

……

ÉL: «¿Qué te ha contado tu madre?»

ELLA: «No le he preguntado mucho. Lo que me ha contado me parece bien, y ya está.»

……

«…se iba de vacaciones con su familia y era la primera vez que entraba en un avión.»

«Si el niño está sentado en una posición elevada se mareará menos.»

……

Un tipo: «Yo le escupiría.»

Una chica: «¡Oh, parece divertido!»

……

«Vamos a pasar grandes ratos con ustedes. Manden sus mensajes.»

……

«No pueden porque es delito. Para intentar superar la angustia que les provoca subirse a un avión…»

……

MUJER JOVEN: «¡Suéltame ya. Déjame!  Ya, Rodrigo, suéltame. Llévate ya todo lo que quieras: oro, joyas,… lo que quieras.»

HOMBRE JOVEN: «No se te ocurra gritar porque tu maridito se muere.»

……

«Esa es la voz de vuestra hermana mayor. Os vio aquí, en el programa, cuando vinisteis.»

……

«La situación en la que yo vivía era una continua angustia.»

……

«El chico estaba lleno de hematomas: brazos, pechos, espalda…También tenia un traumatismo en la cabeza.»

……

«Para eso tienes que llamar hoy, y llamar ya.»

……

«El próximo domingo el más allá va a hacer acto de presencia.»

……

«¡A tu salud! Ahora es el momento perfecto para ver cómo está esta masa.»

…..

ZAPPING. El Observatorio

SECUENCIA PAPARAZZI

 

Imagina una habitación de color verde agua. Hace un frío que hiela. La humedad es tan espesa que se oye, y el sonido de unos pasos al acercarse viene envuelto en esa atmósfera acuosa.

Imagina la puerta de la misma habitación fría. La puerta se abre y luego se cierra. Un hombre con un traje color burdeos ha entrado. El hombre avanza por la estancia, se acerca. Una mirada con una coreografía perfecta se recrea en todos los contornos de su cuerpo y termina en una mancha oscura de vino que ocupa la parte superior del pantalón por encima de su rodilla. El hombre se detiene en uno de los rincones de la habitación mientras sujeta con los dientes una horquilla intentando dominar un mechón rebelde de su pelo.

Imagina otra vez la misma puerta. La imagen solo se centra en la puerta y no nos permite ver al hombre de traje burdeos que ha entrado antes. La puerta se abre de nuevo, ahora lentamente. Por detrás aparece un pie con un zapato masculino barato. Nos fijamos en el zapato y aparece el otro pie. Los dos pies recién llegados primero se juntan y luego se detienen. El color verde de la habitación se enfría todavía más cuando la acción se congela. Los pies reinician el recorrido separándose de la puerta. No les seguimos: ahora vemos un marco de puerta vacío mientras oímos los pasos de los pies que se alejan y el crepitar del suelo de madera.  El sonido de los pasos se detiene.

La imagen sin personajes se desplaza y los busca por la estancia. La imagen, como una ciega, tantea las paredes dejándose llevar por la guía de su contorno: mientras avanza, el perfil de la pared cambia, las molduras se interrumpen cuando están rotas, otras veces se humedecen, pero la imagen avanza y gira sin detenerse.

La imagen desesperada sigue buscando hasta que su propia velocidad la distorsiona.  Los colores se emborronan hasta convertir la gama cromática en un solo tono.

Ahora oímos el roce de unas ropas. Y en una nueva búsqueda desesperada a través del sonido, la imagen gira y cabecea loca por encontrar, jadea hambrienta por ver. En una búsqueda rápida, y debido a esta velocidad, las imágenes de los rincones de la habitación se entremezclan y, durante la levedad de milésimas de segundo, vemos a los dos hombres en el centro de la estancia. Juntos. Pero la velocidad de la búsqueda ha mezclado tanto la paleta de cromática que los dos cuerpos se ven como uno solo.

Detrás de la imagen, alguien comenta que le ha parecido oír:

«Han tenido que pasar tantos años.»

 

SECUENCIA PAPARAZZI. El Observatorio

El regreso.

SOIS SERES SENSIBLES (texto)

Encontraré esta nota entre los restos de la nave FÉNIX que caerá en el desierto de Gobi a finales del siglo XXI. Debido al mal estado del soporte sobre el que se imprimirá, se tardará mucho tiempo hasta su total transcripción. El resto del texto desaparecerá para siempre.

«…también yo soy un ser sensible y siento nostalgia cuando le veo observar el universo desde la plataforma móvil de la nave. Antes de dormirnos le observo mientras se fuma un cigarrillo y su mirada se desplaza arrastrada por el paso de un cometa. Absorto. En su abducción, y mientras dibuja con el dedo una parábola en el aire remarcando dos puntos concretos, comenta:

-Mira, eso es Marte y ahí está la Tierra.

Entonces yo apago las luces de la cápsula para ver mejor el espacio. Dentro de una oscuridad casi absoluta las puntas luminosas de nuestros cigarros dan pistas certeras de dónde se encuentran nuestros cuerpos. Dos puntos rojos se desplazan en el aire acompañados de suspiros casi imperceptibles. Su cuerpo está cerca pero yo le siento muy lejos. Él asegura que todo anda bien. Esta noche, procurando no molestar, observo su querido perfil silueteado en la oscuridad. Su mirada  infinita le arrastra y entonces tanteo con mi mano el vacío y me acerco más a su cuerpo hasta rozarle. Descanso mi mano sobre su espalda cuando la encuentro y entonces siento que está lejos, a varios años luz.

-Mira, eso es Marte y ahí está la Tierra.

Y el dibujo de la parábola otra vez.

Su mente sigue volando cuando una extraña brisa se levanta a nuestro alrededor. Me aterra que él pueda escapar, que le pueda perder. Entonces, en un intento de posesión que me avergüenza, me agarro a su mirada como a la cola de esa estrella fugaz que cruza el firmamento y me dejo arrastrar. En la oscuridad mi mano acaricia su nuca y se desliza recorriendo su piel. Coreografiando nuestros movimientos, nos abrazamos. Mientras el cometa nos lleva, a tientas nos desnudamos y desaparecemos en el oscuro infinito. Ahí permaneceremos hasta el final de los tiempos.»

 

SOIS SERES SENSIBLES (texto). El Observatorio

SI NO TE IMPORTA MI GLUCOSA, ENFERMO

Camino contenta.

Acabo de recoger unos análisis de orina y sangre para una revisión rutinaria, y camino contenta aunque todavía ignoro los resultados de las pruebas: todo espera dentro del sobre.

Pero camino contenta porque se está generando una oportunidad única para que tú, que me esperas en casa, me recibas con ansia, me arranques el sobre de las manos y quieras comprobar, sin perder un segundo, si la química de mi cuerpo está bien. Y es que si algún día siento que mi nivel de glucosa en sangre no te importa, enfermo.

 

SI NO TE IMPORTA MI GLUCOSA, ENFERMO. El Observatorio

Rescátame de esta tristeza demoledora.

Tuvimos un plan A.




Cuento envenenado.


CONJUGAR A MARTÍN

El primo de mi padre tiene un hijo llamado Martín. Martín es hijo único. Tiene 24 años. Martín es el centro y única base sobre la que se apoya la vida de su padre. Martín es un tipo simpático, impulsivo, fumador de crack y muy vital.

El primo de mi padre tiene 54 años. Es un tipo simpático, impulsivo y vital. Su hijo Martín es la base sobre la que se sustenta su vida. Martín tiene 24.

Martín es un tipo simpático, impulsivo, fumador de crack y muy vital. Es hijo del primo de mi padre. El padre de Martín es un hombre simpático, impulsivo y vital.

Martín no es ni será nunca padre. Era sobrino segundo de mi padre. Era un tipo simpático, impulsivo, fumador de crack y muy vital. El padre de Martín lo encontró muerto y llamó a mi padre. Mi padre tiene 62. La vida del padre de Martín no tiene base.

 

CONJUGAR A MARTÍN. El Observatorio

 

EL VERBO SE HIZO CARNE

Nacer. Llorar.

Esperar.

Mamar. Comer. Mear. Cagar. Dormir. Mirar.

Esperar.

Oír. Oler. Tocar. Soñar.

Esperar.

Reír. Crecer. Jugar. Andar. Atender. Leer. Aprender.

Esperar.

Estudiar. Callar.

Esperar.

Gritar. Hablar. Decir. Sonreír. Querer. Desear.

Esperar.

Bailar. Salir. Acariciar. Amar. Luchar. Adorar. Sufrir.

Esperar.

Reivindicar. Crear. Trabajar. Viajar. Follar. Parir. Criar.

Esperar.

Alimentar. Cuidar. Proteger. Peinar. Lavar. Curar.

Esperar.

Sanar. Enseñar. Envejecer.

Esperar.

Pensar.

Esperar.

Recordar.

Esperar.

Observar. Añorar.

Esperar.

Escribir.

Esperar.

Esperar.

Morir.

 

EL VERBO SE HIZO CARNE. El Observatorio

 

Should I stay or should I go.

LA QUÍMICA DE TU CUERPO

En tu organismo vivo no hay nada que contradiga las leyes de la química.

H 63

O 25,5

C 9,5

N 1,4

Ca 0,31

P 0,22

Cl 0,03

K 0,06

S 0,05

Na 0,03

Mg 0,01

otros < 0,01

Tus elementos son indispensables para mi vida.

 

LA QUÍMICA DE TU CUERPO. El Observatorio

 

El lamento del doble de luces.

LA NOVIA AL DESNUDO

La novia despierta desnuda en la habitación 207 del motel Flamingos. Abre los ojos y ve su vestido de boda tirado en el suelo y pisoteado, el velo enganchado en el pomo de la puerta, rasgado, roto. Junto a ella no hay nadie. En el resto de la habitación, tampoco.

La novia coge el teléfono para marcar el número de una amiga.

Desnuda.

«Me he equivocado.»

 

LA NOVIA AL DESNUDO. El Observatorio

 

Al hombre que mira, calla y recoge tabaco.



NANA PARA LA VIEJA

Vaivén.

Y la vida va y luego viene y ahora me toca a mí acunarte.

Vaivén.

Y mi nana es prosa, no alcancé la lírica de tus palabras.

Vaivén.

Y tu corazón se apaga y sigue marcando el ritmo del compás. Sigo sin darte nada.

Vaivén.

Y tu latido se detiene y mi mano suelta tu cuna. Descansa.

Va.

 

NANA PARA LA VIEJA. El Observatorio

LA CANTANTE ENANA

Ningún micrófono estuvo a su altura. Era la mejor.

 

LA CANTANTE ENANA. El observatorio

*(ilustración de Carmela Alvarado)

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